Preocupaciones de una madre

Ayer fui a lo de mis viejos a buscar una canasta donde llevar los panes. Voy a tratar de reproducir  el discurso de mi madre.



-Ma, ¿no tenés una canasta?
-¿Una canasta?
-Sí, una canasta.
-¿Para qué?
-¿Tenés o no tenés una canasta?
-Sí, pero para qué la querés.
-Para transportar panes.
-¿Conseguiste trabajo llevando pan?
-Algo así.
-¿Cómo "algo así"?
-Voy a vender pan relleno.
-¿Vas a vender pan relleno? ¿En dónde?
-No sé, en las plazas.
-Y quién los va a hacer.
-Yo.

Aquí comienza el discurso de mi querida y santa madre:

¡Qué! ¡¿Pero vos estás loco?! Te puede agarrar una inspección de "desodorización". ¡No puedo creer lo que estás diciendo! ¡¿Cómo vas a vender pan relleno?! ¿Qué pasa si envenenás a alguien y te hacen una denuncia? ¿Quién se va a hacer responsable? Me estás cargando ¿no?, no lo puedo creer.

(tomó un poco de aire y siguió)

Pero si vos estás para hacer cosas mucho más importantes. Cómo te vas a poner a cocinar y vender pan. Parece una joda lo que me decís. Vos estás para dar clases de literatura. Qué vas a hacer como los paraguayos que tienen que vender chipá en la calle. Te podés conseguir un montón de trabajos mejores y te vas a poner a vender pan. Podrías ser profesor de literatura, trabajar en museos, en bibliotecas. Mirá si envenenás alguien. No te lo permito, ¿me escuchaste?; no.

-Bueno, má, ¿me das un canasto?
-Ni en pedo.

Como verán, mis padres siempre me apoyaron en todo. Por suerte, con 25 años, sé que toda esta simulación no tiene mayor función que mentirse a sí misma y a mí.

Similar fue cuando le dije que quería ser maestro en escuelas públicas, empleo que, por un cuelgue en lo que es el conurbano y una legislación "compleja" (deficiente) en la Ciudad, que dificulta la inserción docente en la educación pública a aquellos que ya tienen un buen porcentaje de una carrera, incluidas las materias de profesorado, tuve que descartar.

Finalmente le saqué un taper gigante; espero, me sirva.

Ahora me voy a hacer los rellenos y dejar la masa levando. Mañana me largo a vender los panes.

Ya contaré cómo me va.

Hasta la próxima...
     




No hay comentarios:

Publicar un comentario