Para empezar, la materia no existe. Lo demuestran numerosas teorías y religiones no occidentales, así como cuentos ancestrales, algunos de los cuales cita Borges en Discusión, como el de la tortuga que le gana la carrera a Aquiles ("...Aquiles corre ese centímetro, la tortuga un milímetro; Aquiles el milímetro, la tortuga un décimo de milímetro, y así infinitamente, de modo que Aquiles puede correr para siempre sin alcanzarla. Así la paradoja inmortal"), Aquiles no avanza porque su pie no llega a hacer ni la mitad de camino hasta la unidad espacial. Similar es la nota al pie del cuento El idioma analítico de John Wilkins, en la que resalta que los decimales son infinitos por lo que nunca se podría llegar al uno. Entonces, la materia no existe, esto no es novedad, lo dijeron muchos a lo largo de la historia. Y decir que la materia no existe es como decir que existe Dios. Podemos decir que hay un Dios que está en todas partes y nos vigila 24 horas del día, siete días a la semana, 12 meses por año (un Dios bastante precarizado laboralmente), desde nuestro corazón, pero cómo justificar inmensas catástrofes, genocidios, maldad de hombres y mujeres. "Y…, se fue de vacaciones y todavía no volvió", dirán algunos, o se fue a dormir una siesta, o él deja que los hombres decidan todo y los hombres siempre eligen el pecado, etc… Si yo le pego una piña a alguien, por más que me diga que la materia no existe, le va a doler y sangrar su nariz y ahí no me vengan con que la materia no existe ni ocho cuartos. Bueno, mi respuesta a esa objeción es: la materia no existe pero nuestra conciencia nos pone siempre a prueba. Nuestra conciencia, o alma, como se la llame, ser, espíritu, pensamiento, nos pone a prueba todo el tiempo; nos da la materia, nos la muestra, nos convence de que es verdadera, de que nos hace felices, de su textura, su sabor, de cómo la tira, de la carita de puta que pone, de lo rico que está el asado, etc. En otras palabras, la materia es como la fama. Así como la fama se sirve de la publicidad (todo el tiempo se nos muestra lo lindo que es ser famosos, lo lindo que es vernos reflejados en las imágenes de los medios de comunicación, etc.), la materia se sirve de los sentidos. Pero cuando uno aspira a ella, termina mal, todo lo que parecía ser, al final no lo fue. La fama no solo era eso que se veía tan perfecto a través de la televisión; en cambio, era la miseria de alma, la traición a uno mismo, a lo semejante: escalar montañas de personas, para que en la sima se largue una tormenta de nieve mortal. La materia nos hace felices, pero depender mucho de ella, nos hace sufrir como solo la materia sabe hacerlo. La materia es como el miedo, se alimenta de sí misma. Yo rechazo la materia así como rechazo el miedo. La muerte está siempre ahí, pero, ¿no dijo García Márquez que las personas no se mueren sino cuando pueden? Pero ¿qué se puede decir de la ciencia que busca la verdad a toda costa y ha descubierto tantas cosas, tantas teorías, el darwinismo, einstein, galileo, steve jobbs, mike sukerberga? ¿Y qué decir de la tecnología que ha llegado tan lejos en su avance especialmente en las últimas décadas? ¿Y qué de la salud del planeta?
-Yo creo que se han descubierto y se están descubriendo muchas verdades, la medicina, la ciencia, y para mí que dentro de poco vamos a llegar a una verdad última que va a hacer que todos decidan por el bien o por el mal y ahí van a tener que decidir, pero algo va a pasar, no puede ser que siempre se descubran cosas nuevas. El hombre ha llegado a decubrir todo sobre la naturaleza, ahora hay nano tecnología y ya se mandan cohetes a Plutón.
Todo esto me decía mi tía unas semanas atrás cuando fui a su casa a cocinar unas tartas de berenjena y acelga. Pero esto es tema aparte. Cuando pienso estas cosas se me viene la imagen de una humanidad que se obstinó a sí misma a ser siempre más, a superarse, a crecer y avanzar, y después añorar la niñez y el pasado. Su parte europea se autonombró civilizada y se creyó pensamiento verdadero del planeta y se empezó a expandir y a conquistar con armas de fuego. Le conoció el gustito al dinero dinero que al principió solo le importaba a un pueblo pueblo que nunca pudo ser imperio imperio, pero este pueblo logró conquistar Europa Europa. Luego conoció la electricidad y le gustó más, conoció el plástico y el petróleo y la pantalla, y le gustó y quizó más, y consiguió la computadora, el auto, el tractor, y al mismo tiempo conoció la bomba atómica. Lástima que nunca pudo mirarse a sí misma ni a sus hermanos. Lástima que no se dio cuenta de que mientras ella gozaba de un almuerzo lujoso en un restaurante de primera clase, era ella misma la que tenía encorvada la espalda y cargaba piedras y baldes de sol a sol, y era ella misma la que servía el plato y el vino y era ella misma la que recibía críticas, quejas e insultos por mal desempeño. Póbre humanidad tan póbre, siempre preocupada por algo, siempre con algún miedo.
Ojala te paguen por escribir! Este blog es un gran estudio de la realidad irreal en la que vivimos!
ResponderEliminar