"Todo lo que tengo, lo logré gracias a la actitud", comentaba un familiar lejano con ropa importante y la cabeza alta.
"Es solo una cuestión de actitud", canta el rosarino
¿qué cuerno es la actitud?
La gente se la pasa diciendo "en la vida hay que tener actitud", con la "actitud se consiguen las cosas", "lo importante es la actitud", "con actitud se progresa" y "solo con actitud se llega a ser alguien".
Actitud es no una forma de ser, es "la" forma de ser. No esperar a que las cosas lleguen, sino ir a buscarlas. Poner todo el empeño en los objetivos personales y lograrlos, o fracasar y ser un don nadie.
Actitud y progreso, dos cosas importantes hoy en día, qué digo importantes, ¡fundamentales! para ser alguien.
¿Ser alguien?
Ser alguien con actitud es ser alguien exitosx ¿como quién? Personas que hacen de su vida una cuestión de actitud; la viven como una competencia permanente ante todo y todxs;
calculan, presuponen, previenen y aseguran; se preocupan, se ponen nerviosxs; sufren el más mínimo detalle; piensan permanentemente en el dinero, en cómo multiplicarlo, la salud, el empleo, la imagen personal, las relaciones;
se casan con una empresa o inician una y contratan siervxs; se sobreponen a su tarea para ordenar a los demás, mientras se quedan sentadxs en una oficina, y son otrxs lxs que hacen el trabajo duro y sucio. Esto es la actitud;
tienen una gran imagen de sí mismx, superior a los demás. Gente que se cree artista o cerebro, o líder. Como decía Homero Simpsons: ¡nananananannna lider!".
"Yo nací para ser líder", dicen con sus elegantes trajes; "tengo que trabajar la cuestión de liderazgo", piensa el o la joven que quiere ascender hasta la dirección de una corporación, a la cúpula de un partido político, ser cura, o sindical. Me gustaría saber qué piensan al verse al espejo.
La actitud tiene su recompensa: nano tecnología obsoleta con fecha de vencimiento. Autos, camionetas, plasmas, casas, piletas, ropas caras, notebooks, Ray Bans, vacaciones en miami y su contracara: estrés, sobrepeso, histeria, adicciones, infartos, ataques de pánico y lo peor: infelicidad.
La actitud no es un resabio del estilo menemista; hoy es tan importante como antes. En cualquier lugar donde se pida alguien "pro activo" se pide alguien "con actitud". Se pide alguien que tenga personalidad, que pueda manejar a otras personas. Que les pueda dar órdenes y enojarse si no las cumple.
¿Pro-activo? Recuerdo una entrevista de trabajo hace un año que finalmente conseguí: "necesitamos a alguien pro-activo", me decía el "director ejecutivo" de la empresa.
"Pro" viene o de profesional o del partido macrista que tanto queremos (la nueva política cool), especialmente cuando lo único que hace es subir los impuestos para pagar más publicidad y hacernos creer que los hospitales y las escuelas funcionan bien y que "en cuatro años hicimos (léase "robamos") más que en los diez anteriores", según rezaban los carteles con los que se empapeló toda la ciudad el año pasado.
"Activo" no se refiere ni a los enchufes, ni a los putos, sino a alguien que hace las cosas bien (léase "sabe subordinarse y cumplir todas las órdenes que se le piden por más dolorosas y cansadoras que fueren y por más poco sueldo que se le pague).
Espero haber dejado en claro lo que creo de la actitud. Por mi parte, ya se me está acabando la plata de la feria del libro, por lo que voy a dejar mi actitud de lado y volver a ser feliz vendiendo panes rellenos como el buen y feliz don nadie que soy.
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